Nuestra historia: por qué existe Stridecore
Stridecore nació en una cocina pequeña de Madrid, una tarde de lluvia, cuando dos amigos se dieron cuenta de que tenían demasiados cuadernos llenos de recetas, listas de la compra subrayadas y notas sobre hábitos diarios. Lo que empezó como un archivo personal se transformó en un blog editorial dedicado a un objetivo sencillo: vivir mejor con lo que ya tenemos en la nevera y en el bolsillo.
De dónde venimos
No somos doctores, dietistas ni profesionales sanitarios. Somos lectoras y lectores apasionados por el bienestar, que llevan años leyendo libros, escuchando a especialistas reconocidos y probando —con prudencia— cambios en su rutina. Cada texto del blog parte de una historia personal, contrastada después con material público de la OMS, de universidades como Harvard y de divulgadores con trayectoria.
Nuestros valores
Sencillez
Recetas y hábitos que caben en una agenda real. Nada de listas de la compra imposibles ni utensilios de boutique.
Honestidad
Decimos lo que probamos, lo que nos gustó y lo que no funcionó. Si una idea es nuestra opinión personal, lo decimos.
Variedad
Apoyamos la idea de un plato variado y de temporada antes que cualquier alimento estrella de marketing.
Cercanía
Mercados de barrio, productores locales, vecinos que cocinan. Lo cercano suele ser mejor en sabor y en huella.
Equipo editorial
Detrás del proyecto hay dos autoras y autores que firman cada texto. No usamos nombres falsos: si una historia es personal, viene con un nombre y una breve presentación. Así sabes con quién estás leyendo.
Por qué este blog existe
En los últimos años, la conversación sobre alimentación en internet se ha vuelto ruidosa. Recibimos consejos contradictorios, listas infinitas, productos milagrosos y promesas de transformación en treinta días. Stridecore quiere ofrecer otra cosa: textos largos, contexto, referencias abiertas y un tono editorial sereno. Si te resulta útil, perfecto. Si no, prueba con otra fuente; el ecosistema es amplio.
Cómo trabajamos
Cada artículo pasa por al menos tres fases: investigación abierta (con materiales públicos), borrador desde la experiencia personal y revisión editorial. Cuando citamos a especialistas, lo hacemos con nombres reconocibles y verificables (OMS, universidades). No inventamos cifras ni nombres. Si no podemos respaldar una afirmación con una fuente accesible, la transformamos en opinión y la presentamos como tal.
Tu participación
Las mejores ideas del blog han venido de lectoras y lectores que escriben con sugerencias, dudas o recetas heredadas de sus familias. Si quieres compartir una, puedes escribirnos desde la página de contacto o suscribirte al boletín para recibir una vez al mes una carta editorial.
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